El Pecio del Angela Pando


El Ángela Pando, antes Solares, es un enorme pecio hundido cerca de la costa de La Isleta, en Gran Canaria, cuando zarpaba del Puerto de la Luz y de Las Palmas. Su proa descansa en el escollo donde encalló, en 1986, a unos novecientos de metros al norte del actual muelle de la Esfinge. En algunas guías se lo confunde con otro pecio, por ahora sin identificar y llamado J.J. o Kinder Island por la comunidad de buceadores de la Isla. El J.J. (en 2014 identificado como Kos Island), se encuentra otros novecientos metros más al norte, en el lugar denominado Las Bajas por las cartas náuticas. Este texto se refiere al que, para evitar confusiones, se suele denominar Auténtico Ángela Pando. En el mapa que se muestra más abajo aparecen señalados ambos pecios.

Eduardo Grandío. Enero 2013

El Angela Pando Navegando

Vista en Google Earth. Modelo en 3D del pecio y track desde el Muelle Deportivo de las Palmas (rojo) y desde la rampa del Club Victoria, en la Puntilla de la Playa de las Canteras (verde):

AngelaPando 3D.kmz

Detalle del punto de inmersión.

Planos del Solares-Angela Pando

El Angela Pando (Solares) fue construido en 1970 por Astano (Ferrol) para Naviera de Castilla. Tenía 41.759 TRB, 32.730 TRN y 65.720 TPM. Su eslora era de 253,8 metros, su manga 32,3 y su puntal 19,0 teniendo un calado máximo de 13,21. Con un motor diesel Sulzer de 15.890 CV alcanzó 16 nudos en pruebas.

Era un granelero reforzado para el transporte de mineral. En 1981 fue vendido a Marítima Antares, también de Santander, y renombrado "Angela Pando". Hay una bonita maqueta de este barco en la entrada del Instituto Social de la Marina en Santander.

El Angela Pando, antes Solares, embarrancó el 14 de julio de 1986 en una roca, a la media hora de salir de Las Palmas, debido a una caída de la planta eléctrica, produciéndose graves daños en todo el plan del buque inundándose la sala de máquinas y las bodegas. Vertió al mar unas 50 toneladas de fuel y aceite a causa de una vía abierta en la popa.

Llevaba 64.000 toneladas de mineral de hierro en polvo, conocido como fino Nimba granulado, en ruta de las minas del Monte Nimba (LAMCO), en Liberia, a la planta metalúrgica de ENSIDESA, en Gijón. La carga se depositó en su totalidad en el mar del litoral de La Isleta con el visto bueno de científicos y autoridades.

Viaje: Buchanan-Gijón, mineral de hierro. Los trabajos de reflotamiento se abandonan el 8 de Septiembre. Fue imposible reflotarlo y se vendió para ser desguazado en el sitio.

http://fenecom.blogspot.com.es/2009/11/nc-223-solares.html

 

1) El Ángela Pando Embarrancado.

2) Muestra de mineral de hierro del cargamento. El imán lo atrae.

El Ángela Pando, hundiéndose poco a poco, antes de la rotura, con cada vez, mas fisuras en la cubierta.
José Luis Samper y sus buzos trabajando en el Ángela Pando el 16 de Julio de 1986, sólo dos días después de embarrancar. Todavía completamente a flote.

 

El hundimiento de la popa.

Estas seis fotografías fueron cedidas por J.L. Samper.

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El proceso de hundimiento del Ángela Pando.

Inicialmente todos los daños se produjeron en la proa, manteniéndose la embarcación a flote, unicamente apoyada en la zona de aguas someras donde estaba embarrancada. Paulatinamente el agua fue penetrando hasta llegar a la zona de popa, lo que produjo una gran tensión en la cubierta, con la aparición de fisuras, hasta la ruptura del casco. Con el tiempo, debido a la acción de las olas y corrientes, el conjunto fue colapsando, sobre todo en la zona de proa, menos profunda y más sujeta a los embates del mar.

Información de Jose Luis Samper.

Bajando del pecio en el fondeo se cae ligeramente a proa del puente. Camino de la popa (hacia el Este), se encuentran el puente, penetrable, pero sin mayor interés, y la chimenea.

Perfil típico de una inmersión en el Ángela Pando, bajando en la primera bodega de popa, visitando el timón y el eje de la hélice y volviendo hasta la proa para retornar a la popa y terminar nuevamente en el timón.

Más a popa están la enorme hoja del timón y el espejo de popa, donde, levantando la cobertura algal, aún pueden leerse las primeras letras de Santander. La vuelta hacia proa permite una corta penetración por el espacio dejado por la sala de máquinas (es un área bastante abierta, sin problemas).

Hacia el Oeste hay una infinita sucesión de costillares, cubiertas y mamparos hasta la invertida proa. El recorrido es largo y, aunque poco profundo en la parte de proa, puede resultar excesivo para una sola botella. Muchos buceadores necesitarán dos inmersiones con 12l para simplemente recorrer la totalidad de este enorme pecio. Además, debido a la poca profundidad y al levantamiento de la ola, son de esperar revolcones que te hacen girar como un rodillo y que pueden golpearte contra algún hierro saliente. Lo mejor es protegerse con las paredes del pecio e ir lo más profundo posible (que no es mucho)

3 Fotografías del pecio del Ángela Pando.

 

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